TEMPO DI SABBIA
Antes,
cuando el tiempo
sólo era arena
que caía lentamente
en ninguna parte,
los susurros del sonido
no rozaban tan siquiera,
un átomo de mi piel.
Luego,
ese tiempo indefinido,
que no es de nadie,
horadó en mi materia
y se quedó allí esperando.
El susurro
se hizo voz en el silencio,
y mis tímpanos marcaron
el antes y el después.
Más tarde,
se fue alejando la palabra,
y me dejó
el hueco descarnado:
el tiempo.
Lejana se oye la voz.